Argentina debe insertarse en el mercado mundial con mayor presencia, si de producción
de carne vacuna hablamos. Carnes Argentinas debe ser un sello internacional por
su calidad principalmente; y a la hora de cantidad, no debemos descuidar el stock
que decididamente debe crecer. Los mercados internacionales vienen reclamando
estas dos condiciones, que estamos capacitados de proveerlas si implementamos
una estrategia nacional en tal sentido.
Por estos días el gobierno nacional interesado en mantener los niveles
de precios de la canasta básica y especialmente el referido a las carnes,
ha logrado un acuerdo que los mantendrá estables hasta diciembre. También
la Secretaría de Agricultura de la Nación, a través de la
resolución Nº645, dispuso la prohibición de faena de vacunos
de menos de 300 kilogramos a partir del 1º de noviembre. Ambas medidas son
interesantes, pero deben insertarse en una estrategia nacional de producción
de carne.
Sabedor de la demanda que existe de nuestras carnes en los mercados extranjeros
y conocedor de la caída del stock ganadero evidenciado en la Argentina
de los últimos años, es que presenté en junio de 2004 un
proyecto de ley referido a la necesidad de darnos un plan nacional de retención
ganadera de vientres. En su artículo segundo dispongo que "se prohíbe
en todo el territorio nacional la faena de hembras bovinas, en sus distintas
categorías, mientras tengan aptitud de parición" por un tiempo
determinado. Este proyecto ha tenido tratamiento favorable en comisión,
y por lo tanto es de esperar que próximamente pueda ser convertido en
ley.
Nuestra producción ganadera se ve favorecida por la calidad y variedad
de razas, por nuestras pasturas y fundamentalmente porque hemos recobrado la
confiabilidad sanitaria para nuestro país, libre hoy de patologías
endémicas como la aftosa y especialmente del denominado mal "de
la vaca loca" -de tanta preocupación y repercusión en los
mercados mundiales-.
Esta oportunidad histórica que hoy nos brindan los mercados internacionales
necesariamente debe ser acompañada por una política ganadera integral
de parte del gobierno nacional. Dentro de la cual un párrafo especial
debe estar dedicado a concientizar al productor y al consumidor sobre la importancia
del cumplimiento de esta propuesta, que redundará en un futuro cercano
en mayores y mejores negocios para el sector. Para que esta concientización
se produzca de una manera más ágil y pronta el plan debe contener
políticas tributarias que incentiven la producción de animales
de mayor peso.
Por estos días representantes de Argentina y Rusia están avanzando
en la firma de un convenio bilateral para mejorar el acceso al mercado ruso de
los productos cárnicos argentinos. Nuestro país contaría
con un arancel preferencial de un 25 por ciento. Las expectativas de exportación
al referido mercado rondan los 600 millones de dólares. Así como
soñamos y alcanzamos la meta de llegar a los 70 millones de toneladas
de soja exportadas, nada impide que este gobierno concrete el desafío
de alcanzar los 70 millones de cabezas de ganado.
Si bien soy un predicador a la hora de incentivar el valor agregado en nuestras
commodities para que Argentina pegue el salto cualitativo que estamos necesitando
para derrotar la pobreza, tontos seríamos si no aprovechamos la mano que
Dios nos ha dado proveyéndonos de tierras fértiles para los granos
y pastos inmejorables para las carnes.
(*) Jorge
Giorgetti / Diputado Nacional / Secretario de la Comisión
de Industria de la Cámara de Diputados de la Nación
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