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1-
Nos comprometemos a profundizar
el ejercicio de la democracia participativa, fundada en el respeto
a las decisiones de las grandes mayorías populares para, desde
el respeto a la soberanía, poner en vigencia los
derechos humanos y sociales y crear sociedades,
donde se
combata la enajenación del trabajo y se instaure la
igualdad en el disfrute de los frutos del trabajo y de
la riqueza de nuestras naciones. Y desde este nuevo modelo, recrear
al mundo a partir del respeto a la vida, a la naturaleza, y la
convivencia del hombre en sociedad, sustituyendo las relaciones
de explotación, por la vinculación
solidaria entre hombres y naciones.
2-
Saludamos y respaldamos la
creación de TELESUR,
como portavoz de la construcción de una cultura
de resistencia al discurso hegemónico del imperio,
generadora de un pensamiento latinoamericano emancipador frente
a la manipulación mediática y al intento hegemonista
del pensamiento único, saldando en esa medida parte de
la deuda comunicacional contraída con nuestros pueblos.
3-
Exhortamos
a que la integración de la Comunidad
Suramericana de Naciones, aprobada en Diciembre de 2004, debe
ser real y efectiva. Nos obligamos a emprender acciones para
hacer realidad la Integración Latinoamericana y Caribeña.
4-
Sostenemos
que el único desarrollo
humano y eficaz, es el que se traduce en inclusión social,
trabajo y bienestar para todos los habitantes, no solo de un país
si no de la región, no se puede concebir el progreso
sin el fortalecimiento de la Unidad Latinoamericana que permita
complementar nuestras capacidades y favorecer el desarrollo de
los pueblos.
La vocación coincidente de los Presidentes Latinoamericanos
en crear la Comunidad de Naciones Suramericanas, como paso previo
y funcional de la misma, nos brinda la oportunidad extraordinaria
como Parlamento Latinoamericano y a los pueblos para ir generando
los consensos necesarios para que el cambio sea posible.
5.
Nos comprometemos a luchar por construir las bases
de sociedades económica, social y políticamente justas.
La integración debe eliminar la opresión
de pueblos, y desarrollar formas de convivencia y
armonía a nivel regional y mundial. La Integración
debe abordar el problema de una educación integradora
latinoamericanista que al mismo tiempo que sea democrática,
abierta y rigurosa desarrolle la conciencia crítica en todos
sus niveles.
6.
Nos comprometemos a impulsar la Carta de los Derechos
Sociales de América, en una misión nacional e internacional,
heredera del Juramento del Monte Sacro. El Juramento del Monte
Sacro debe ser el aporte fundacional para reconstruir
un mundo que tenga como eje un ser social renovado en sus
objetivos de trabajo e igualdad. La Carta de los Derechos
Sociales de América es el instrumento idóneo para el
logro de estos fines, es el Proyecto que debemos convertir
en idea fuerza para que se constituya en guía de
la conciencia social de los pueblos de América. A esta propuesta
de Venezuela ante la OEA, se suma al propósito de luchar
por la vigencia de los derechos humanos y combatir los sueños
imperiales fundados en el egoísmo depredador y el desprecio
a las aspiraciones de todos de vivir la vida en toda su plenitud.
7.
Crear el Foro Parlamentario y de los Pueblos
Latinoamericanos en Defensa de las Economías Nacionales
(Antineoliberal) con la finalidad de promover soluciones
alternativas al neoliberalismo que sean culturalmente progresistas,
socialmente justas, económicamente rentables y ecológicamente
sostenibles, construidas democráticamente desde la perspectiva
participativa y protagónica del pueblo. Para la concreción
de este objeto es prioritario:
- preservar la diversidad, la pluralidad y el desarrollo humano
en nuestros países.
- Sumar a la defensa de nuestras economías y los
consiguientes derechos sociales, la de los recursos naturales
no renovables, así como el cabal cumplimiento del Protocolo
de Kyoto en función del resguardo de la capa de ozono.
- Asumir que para la transformación del modelo imperante
de distribución del ingreso inducido por el pensamiento
economicista tradicional, es necesario desarrollar una estrategia
a largo plazo, centrada en una dimensión productiva
y participativa, para erradicar la desigualdad y sus consecuencias:
la pobreza y la exclusión social
- Defender y fortalecer a los movimientos sociales y
políticos que impulsan un nuevo orden económico
orientado al desarrollo social y económico igualitario,
a través de la participación protagónica del
pueblo, de los cuales aparece como ejemplo
el proceso de liberación emprendido por la República
Bolivariana.
8.
Reafirmamos la defensa inalienable de la autonomía de
los pueblos latinoamericanos contra los intentos
desestabilizadores del actual gobierno de EEUU, que son una
amenaza, no solo para la República Bolivariana
sino para los pueblos de América Latina y el mundo que luchan
por su soberanía.
Finalmente a manera de reflexión:
Es necesario recuperar la utopía, durante muchos siglos
la redención social fue desterrada al territorio de la utopía.
A partir de la comuna de Paris fue posible que los desposeídos
recrearan la sociedad impulsando las revoluciones del siglo XX.
El Neoliberalismo, el neo-conservatismo y los poderes hegemónicos
con sede en EEUU, desarticularon el mundo en las dos últimas
décadas del siglo XX, secuestraron los derechos sociales,
económicos y culturales.
Hoy el rechazo de esas políticas sacude al mundo. Debemos
confiar en que es posible detener la edad neoliberal, y restablecer
el equilibrio de las sociedades, en particular las nuestras. Es
parte de la victoria, confiar en ella y tenerla como nuestra única
alternativa por la humanidad.
Es decir, debemos tomar de nuevo el cielo por asalto.
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