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La Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe vería
con agrado que el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio
de Salud y Medio Ambiente, instrumente campañas de prevención
destinadas a divulgar la necesidad de evitar el consumo de leche
cruda, ante el incremento de la venta de leche suelta o a granel,
que se registra como consecuencia de la actual crisis económica.
SEÑOR PRESIDENTE:
Es necesario advertir sobre la venta de leche suelta o a granel
que se está registrando en numerosos puntos de la provincia
como consecuencia de la agudización de la crisis económica
y el alto costo que tienen los productos lácteos, sumado
a la virtual desaparición de los tradcionales sachets de
leche fluida en los supermercados, donde solo se consigue facilmente
la leche larga vida. Esto ha provocado el nacimiento de un nuevo
comercio como es la venta de leche suelta traída directamente
desde los campos sin ningún proceso sanitario en su comercialización.
El consumo de leche tratada o pasteurizada está controlado
mediante el decreto nro. 9628 del año 1967 que crea en todo
el territorio provincial la obligatoriedad del consumo de leche
pasteurizada, ya que dicha condición garantiza la inocuidad
de este producto como alimento.
Evidentemente, la venta de leche cruda sin su correspondiente proceso
sanitario, abarato los costos para el consumidor pero aumenta considerablemente
los riesgos de contraer enfermedades que van desde un simple cólico
gastrointestinal hasta la adquisición de brucelosis, siendo
menester que desde el Estado se arbitren los medios para que los
potenciales consumidores conozcan los riesgos que conlleva el consumo
de dicho alimento en forma cruda, con solo el mito del hervor que
no es suficiente para garantizar su pureza.
El proceso de hervir la leche no garantiza su calidad para el consumo,
pués si bien a través de este proceso se disminuyen
los riesgos es necesario recordar que entre el animal y el consumo
hay un camino desconocido que en la industria no ocurre, porque
tiene todo un sistema de control de trazabilidad..Este hecho, junto
al incremento de la matanza clandestina de animales y el comercio
de carnes sin control sanitario nos retrotraen cincuenta años
en materia de seguridad alimentaria.
Sr. Presidente, si bien reconozco que este fenómeno está
relacionado con la necesidad de la gente en un clima de extrema
pobreza, su salud debe ser priorizada aún en los peores momentos
y desde el Estado, las Instituciones no Gubernamentales y otros
estamentos debe bregarse para dar seguridad y tranquilidad a la
comunidad en su conjunto.
Es por los motivos antedichos, que sugiero a mis pares aprueben
el presente proyecto de comunicación.
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